El Carabinero Breant Rivas Manríquez inició su servicio nocturno en la subcomisaría Huambalí, en Chillán, lo hizo pensando en que no solo patrullaría para proteger a su comunidad, como juró hacerlo al finalizar su curso de formación en Temuco en diciembre de 2020, sino que también lo hizo contando las horas para reencontrarse con su hijo Vicente, de tan solo 2 meses de vida.

Pero a las 01:30 horas de esta madrugada, tras hacer honor a su promesa de Carabinero, rindió su vida por entregar seguridad, siendo víctima de un cobarde ataque a mansalva cuando se disponía a detener a un antisocial que evadió un control policial, producto de un servicio focalizado que se implementó por la institución para reforzar los patrullajes por la ciudad.
Uno de los delincuentes y autor de este asesinato, fue abatido en el lugar y otro antisocial de 16 años fue detenido, este último con 3 órdenes de detención vigentes por distintos delitos.

Es el mártir número 1.225 en la historia de Carabineros de Chile. Un  joven Carabinero de 23 años oriundo de Renaico, con tan solo 2 años y 3 meses de servicio activo, y que unicamente pudo ejercer en la Subcomisaría Huambalí, dependiente de la 2da Comisaría de Chillán.

Un funcionario que se caracterizó durante su carrera y vida por ser un hombre tranquilo y alegre, muy devoto de su familia y su pareja Bárbara, y comprometido con su profesión y vocación, hoy comenzó a ser despedido en la Catedral de Chillán, junto a sus seres queridos, colegas uniformados y ciudadanos agradecidos de poder dar un último adios a un chileno más, a uno de sus Carabineros.

Por Editor

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