Ya hace más de un año estamos viviendo una crisis mundial a causa de la Pandemia provocada por el COVID-19, que sin duda ha hecho que nuestra vida se vea totalmente intervenida, desde la restricción en la movilidad de las personas y encierro, hasta la pérdida de seres queridos, sin tener la posibilidad de despedirlos.

Una crisis latente, que es transversal a muchos escenarios; tanto económico, social, laboral y emocional. Sobre este último punto quisiera referirme muy especialmente en esta ocasión, pues el bienestar mental y emocional, es un pilar fundamental en nuestra vida, pues tiene total incidencia en cómo nos enfrentamos al mundo y por supuesto, a nosotros mismos.

Esta, es “la otra Pandemia”, pues tristemente hemos visto cómo Chile ostenta el segundo lugar mundial, como el país que más ha empeorado su salud mental desde que comenzó esta crisis sanitaria, según datos de la consultora internacional Ipsos. Algo no menor, si vemos los índices del CIAE, los cuales indican que uno de cada cinco niños presenta síntomas de depresión o ansiedad. Un último dato en este sentido, indica que son cerca de 1.800 los suicidios que se cometen anualmente en el país, según fuentes del MINSAL, generando un alza significativa, una realidad que en nuestro Linares no es para nada ajena, sobretodo tratándose de adolescentes. Es así, como datos también del Ministerio de Salud, indicaban que en 2020 se han contabilizado 12 casos por cada 100.000 habitantes, en la población de 10 a 19 años, más que duplicando la tasa en apenas 5 años, donde en 2015 era 5,1. Alarmante, pues el suicidio es la primera causa de muerte entre los 20 y 25 años, mientras que es la segunda entre los 15 y 19, según datos del Departamento de Estadísticas e información de Salud el 2017, ese mismo año, hubo 13 suicidios en la comuna de Linares, la segunda más alta de la región, tras Talca, que tuvo 14.

Chile y Linares, requieren de manera urgente de un plan que incentive la entrega de herramientas socioemocionales desde la primera infancia, que colabore en la regulación de estados disruptivos, como la rabia, la tristeza, la soledad y el abandono, que, a largo plazo, no solamente generan personas infelices, sino que una alta posibilidad de desencadenar consecuencias negativas para el sujeto y su entorno.

Por todo lo anterior, se hace imprescindible que, desde el Gobierno Comunal, nos comencemos a hacer cargo, generar políticas públicas acordes e instancias en que todos quienes necesiten apoyo, puedan obtener las herramientas necesarias para salir adelante. Es así como podemos ayudar a que los equipos directivos de las escuelas fomenten reales cambios en los Proyectos Educativo Institucional, buscando instalar la cultura emocional desde la pre-básica, en todas las instituciones escolares, pues es realmente importante conocer nuestras emociones y poder manejarlas de cierta forma.

Las emociones o sentimientos, son muy importantes en nuestra vida porque reflejan nuestro mundo interno, nos informan de cómo vivimos, en nuestro interior, lo que sucede a nuestro alrededor. Esto nos permite conocernos mejor y satisfacer nuestras necesidades y deseos, para así entender muchas de nuestras conductas.

Erradicar esta Pandemia, es tarea y compromiso de todos.

Por Editor

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