En 1936 debutó en el mundo del cine la notable cinta de Charles Chaplin, “Tiempos Modernos”.

En ella se retrataba de manera bastante crítica y jocosa el fordismo, todo ello en el contexto que vivieron los trabajadores luego de la gran depresión de 1929. De esa gran depresión han pasado 91 años y las dinámicas en las formas productivas que determinan un sistema de producción y consecuentemente el sistema de capital de un país, han sido variados.

Así por ejemplo tenemos que en un primer período del siglo XX la producción era predominantemente por la fuerza física aúncuando ya las sociedades vivían los efectos de la revolución industrial. Destaca en un primer período que esas formas de trabajo se daban en un espacio físico determinado que era puesto a disposición del trabajador por parte del  empleador. En dicho espacio el empleador podía, y  a la fecha aún puede, tener un control absoluto del tiempo y disciplina  sobre sus trabajadores.

Sin embargo, con la llegada de nuevas tecnologías,  la dinámica ha cambiado y en la actualidad, en muchos rubros, ya no es necesario que el empleador disponga del espacio físico para el trabajador, ya que al trabajar vía remota, el espacio es elegido por el trabajador.

La paradoja del tiempo trabajado:

En nuestra legislación el artículo 22 del Código del Trabajo ya contemplaba, a propósito de la exclusión de jornada laboral, el trabajo a distancia de los trabajadores que laboran en su propio hogar o en un lugar elegido libremente por ellos, sin embargo, no existía regulación alguna respecto a si el trabajador tiene protección frente a un accidente laboral, si el trabajador debe poner sus propios medios para poder producir lo que su empleador le encomienda, así por ejemplo ¿ resulta lícito que el trabajador pague de su bolsillo internet y ponga su computador a disposición para teletrabajar?.

Todo esto se vino a regular con la ley 21.220 de trabajo a distancia y teletrabajo. En efecto, en esta ley queda establecido que es el empleador quien debe suministrar los elementos de protección e instrumental de trabajo.

Asimismo es el empleador quien debe velar por las condiciones de seguridad en el lugar de trabajo quedando eso sí, una delgada línea y un tanto ilegible para determinar cuando estamos o no frente a un accidente laboral, misión no menor que deberán asumir nuestros tribunales laborales.

Quizás lo más complejo  viene  a ser el tiempo.  La ley consagra para los teletrabajadores o trabajadores a distancia que no están sujetos a jornada laboral, un derecho de 12 horas de desconexión digital mediante el cual no pueden recibir instrucciones de sus empleadores ni realizar ninguna labor relativa a sus trabajos.

La pregunta es si ese derecho a desconexión es sólo el derecho a descanso o si va más allá, incluso llegando a proteger la intimidad y privacidad del trabajador. Recordemos que en los días recientes se instaló la discusión respecto al control de los trabajadores de empresas esenciales vía celular.

Si hay algo que se puede determinar con certeza y que se observa al estudiar la historia es que luego de las grandes crisis económicas y con la llegada de nuevas tecnologías, por razones obvias las exigencias a los trabajadores cambian ypero cada vez son mayores. Como ya se ha expresado, ya no es necesario el espacio físico, pero control del tiempo que pareciera quedar indeterminado y a libre elección del trabajador, no es  tan así. Según estudios de la propia OIT “trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar” en ningún caso se asegura que bajo la modalidad de teletrabajo se disminuyan las horas de trabajo y las horas de producción.

Al contrario, se trabaja cada día más y cada vez existe menos tiempo libre que es el tiempo para vivir porque no nos engañemos ¿para quién es el tiempo trabajado? ¿ es tiempo para mí?. La discusión para responder estas preguntas está abierta y dependerá de los intereses y de la cultura que arraigamos. Desde luego que una respuesta es que ese tiempo es para el empleador y no tiene utilidad alguna para la persona como tal, pero de la misma manera se puede sostener que ese tiempo es retribuido en el salario  y me sirve para los fines materiales que persigo.

Es aquí donde entramos de lleno en el sistema “neoliberal a la occidental”, en donde cualquier lugar, cualquier tiempo y espacio es para trabajar. Las tecnologías móviles que desde luego nos facilitan vida, pueden convertirse también en nuestros enemigos, viviendo cada vez menos “nuestras vidas”, dejándonos siempre conectados al trabajo y así estamos a  disposición para empleador en cualquier momento y lugar24/7. Pero cuidado que las exigencias no solo son en cada tiempo y lugar, ya que desde hace un tiempo con el servicio en plataformas se nos hacen encuestas por servicio, evaluar con caritas, es decir nuestro sistema además impone al trabajador un control “reputacional” que por cierto validamos al responder las encuestas del servicio entregado.Esta es la sociedad del rendimiento de la que nos habla Byung Chul Han.

Capitalismo, neoliberalismo y trabajo

Siempre se dice que el neoliberalismo (y no capitalismo) ha entrado en crisis, o que tiene sus días contados, pero lo cierto (independiente de cuales sean nuestros anhelos) es que el capitalismo neoliberal se reinventa constantemente como un sistema autopoiético y a diferencia de otros sistemas de producción, que han fracasado, tiene la capacidad (virtud para sus adherentes) de poder penetrar en la psiquis y en el alma de las personas, sobre todo de los trabajadores.

Como ya decía Foucault el hombre se convirtió en un empresario de si mismo, y eso es lo que vemos ahora, en donde el sistema te hace pensar tanto en el futuro que te despoja del presente. Estamos siempre conectados con la realidad virtual, pero no con lo que nos rodea.

La conexión y el apego al trabajo es tan potente que cuando tenemos el tiempo libre ni siquiera sabemos que hacer e incluso nos aburrimos.Pareciera gracioso, pero nos aburrimos porque quizás no somos capaces de vivir el tiempo libre, no tenemos la capacidad de abstraernos, vivimos en una libertad aparente yhemos vivido como esclavos con el fin de satisfacer necesidades inventadas y creadas por un sistema.

Lo cierto es que el sistema capitalista (ahora excluyo la variante neoliberal) se sostiene porque a la mayoría en occidente nos gusta en todo o en parte este sistema que además no ha sido el más duradero a diferencia de otros sistemas de producción. Lo que sí existe, y no precisamente en Chile, es una regulación al sistema de producción que pone freno a un capitalismo feroz y que protege la dignidad humana, por lo mismo hay que tener cuidado con achacarle todas las culpas a un sistema que; se sostiene con nuestro consumo, porque seamos francos que todos en algún minuto hemos satisfecho un anhelo material. Es este sistema que en Chile ha reducido la pobreza pero no la desigualdad brutal y violenta que nos tiene sumido en una profunda crisis social y política.

El rol del derecho, sobre todo del derecho laboral es poner freno a los abusos, para que el legítimo negocio, la legítima aspiración a emprender no sea a costa de vulneración de los derechos de los trabajadores. Es decirle al empresario que su negocio que es legítimo no puede tener ganancias adicionales a costa de los trabajadores. Se requiere así de un profundo cambio cultural y ético ya que ambas partes del contrato de trabajo (empleador y trabajador) deben dejar de verse como enemigos puesto que ello solo genera un conflicto interminable.

No se trata de quitarle al que tiene más para darle al que tiene menos, se trata de poner límites, de materializar que para generar riqueza se debe hacer concondiciones dignas, preocupándonos de las oportunidades para todos en condiciones de igualdad y resguardando el medio ambiente.

Por otra parte la intervención del derecho por sí sola no basta, ya que se requiere de la voluntad política para materializar y regular normativamente las conductas abusivas que crean indignidad e insalubridad humana.

El tiempo libre también es  clave para la búsqueda de la felicidad, no somos máquinas, no somos Chaplin en tiempos modernos, aunque muchas veces lo parezcamos.

Por Editor

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