La pandemia ha demostrado que no sólo tiene una dimensión sanitaria, pues también tiene, entre otras, una dimensión económica y social.

Pues bien, en el aspecto sanitario tenemos que Chile ha alcanzado niveles de contagio alarmantes, al 12 de Junio del presente el gobierno informó de 6.509 nuevos casos de COVID-19 de los cuales 26.958 son activos contagiantes (datos que además se puede chequear en la página del Minsal y de la universidad Johns Hopkins https://coronavirus.jhu.edu/map.html ) y las cifrasde contagiados y de muertos siguen en aumento exponencial. Por otra parte es clave que quienes nos gobiernan lideren soluciones (y no problemas) con políticas que protejan a los ciudadanos, siendo necesario para ello además que estás políticas o instrucciones se puedan cumplir por la ciudadanía, sin embargo, en los últimos días se produjo una crisis grave de confianza, por cuanto el gobierno llamó a la ciudadanía a creer en la autoridad y recomponer las confianzas, cuestión que el mismo ExMinistro Mañalich indicó como factor que impactaba negativamente en la conducta de la gente.

Al día de hoy ha transcendido que el gobierno informaba una cifra a la OMS y otra cifra a sus gobernados, la ciudadanía. Golpe a la confianza, pero tengamos una actitud con altura de miras.

A su turno y en el aspecto económico y social que en esta pandemia va de la mano con la dimensión sanitaria hemos sido testigo que la gente no cumple con el aislamiento social y esto se agudiza mientras pasan los días de estancamiento económico para cualquier ciudadano, y sobre todo se agudiza en ciudades con alta concentración de habitantes. No obstante, el número de habitantes por sí solo no es un problema, ya que entra en juego el problema de la vivienda y el hacinamiento. Como lo han dicho diversos estudios, la cantidad de metros cuadrados en que vive una persona de Santiago Oriente es muy distinto a la cantidad de gente que vive en los pocos metros cuadrados de las viviendas del sector sur de la Capital.

Pero no solo esto, además tenemos que las personas con empleo formal, con capacidad de ahorro pueden cumplir con las cuarentenas decretadas, no así las personas de menos ingresos (y con esto ya no apunto a una comuna o territorio determinado) que deben salir por obligación a buscar el sustento para ellos y sus familias. Esta es la realidad del empleo y comercio informal que el gobierno subestimó y que el propio Ex Ministro de Salud saliente reconoció al decir  que “no tenía conciencia de la magnitud de la pobreza y hacinamiento en Chile”. La desconcexión con la realidad es brutal y además se nos pide reestablecer la confianza.

La Séptima región acapara más de 2.800 casos de Covid positivo y Longaví una comuna con 32.000 habitantes(aprox.) tiene más de 80 contagiados a la fecha. Resulta que el problema ahora ya no es sólo de las grandes ciudades puesto que ahora el virus también ha entrado en ciudades más pequeñas.

Por lo anterior, y a fin de evitar los efectos negativos de la pandemia, tanto sanitario como económico, resulta imperioso que los municipios manejen bien los datos de sus comunas y que sus habitantes tomen conciencia y disposición a colaborar, por ejemplo Longaví que es una comuna que vive  de la agricultura es necesario saber de su población, cuanta gente trabaja en la informalidad o como independientes, en definitiva captar a quienes no puedan cumplir con las eventuales cuarentenas,  identificar zonas de hacinamiento en viviendas, ya que de esta forma las Municipalidades muy ignoradas por estos tiempos puedan solicitar la ayuda al gobierno central conforme a sus distintas realidades y de  esta manera estemos mejor  preparados para una eventual cuarentena.

Asimismo, es clave la conducta de cada uno, pero pensada en el colectivo, en no poner en riesgo al que tenemos al frente, no puede ser que un pueblo requiera la intervención de los militares para cumplir con el toque de queda.

Si la ciudadanía longaviana toma conciencia de lo importante que es el aislamiento social y si el Municipio se adelanta con la recopilación de datos trabajando en ellos, entonces podremos frenar el alcance de este mortal virus.

Rodrigo Norambuena Ortega
Abogado

 

Por Editor

Un comentario en «Columna de opinión: La pandemia y sus dimensiones»
  1. Son siglos en que la humanidad se ha enfrentado a situaciones similares a la de hoy. Por un lado personas luchaban por salvar vidas y por otro lado habian personas que contagiaban a muchos mas y finalmente el virus desaparecia por si solo. Hoy en dia supuestamente mas civilizados y con la tecnologia como apoyo, aun no podemos contra una pandemia. Y lo mas terrible, es que existen personas que no logran aprender con la experiencia y el dolor de mucha gente que ya no esta entre nosotros. Vivimos como al principio, sin conocer nada. El pais y el mundo se mueve con el 40% de la gente que tiene otra vision y mision en la tierra. Las religiones no son garantia de que despues de cada pandemia seremos personas distintas y mas humanas.

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